Comisionado Residente exige cuentas a la Junta Fiscal por su costo, su duración y su falta de resultados
Durante una vista en el Congreso, el Comisionado Residente denunció que la Junta ha fracasado en su misión de sanear las finanzas públicas y ha impuesto sacrificios al pueblo sin dar el ejemplo.
Washington, D.C. — Con tono firme y mirada clara, el Comisionado Residente Pablo José Hernández Rivera encaró hoy a la Junta de Supervisión Fiscal en una audiencia congresional que, en sus palabras, “parecía una celebración de PROMESA”.
Pero para Hernández, no hay nada que celebrar: “PROMESA ha sido una tragedia: para Puerto Rico, para Estados Unidos y para los valores que esta nación dice defender. Por casi una cuarta parte de mi vida, mi voto y la autonomía de Puerto Rico han estado atados por una entidad impuesta, no electa, que decide por encima de nuestros líderes electos.” recalcó Hernández Rivera
El Comisionado fue directo: exigió transparencia, rendición de cuentas y, sobre todo, respuestas. “¿Cómo es posible que una Junta que prometió costar menos de $400 millones haya terminado gastando más de $2,000 millones? ¿Cómo puede predicar austeridad mientras gasta a manos llenas en consultores que no rinden cuentas y que, en muchos casos, no tienen incentivo alguno para cerrar sus contratos?”
Y en nueve años recalcó, ni un solo presupuesto balanceado: “Eso no es éxito. Eso es fracaso. Y ese fracaso lo paga el pueblo con apagones, inflación y desesperanza.”
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando Hernández interrogó al presidente de la Junta, Robert Mujica, sobre el contrato de $20 mil millones con New Fortress Energy. Un contrato que según se reveló fue negociado sin competencia, con términos monopólicos y sin defensores ni siquiera dentro de la propia Junta.
“La Junta culpó al gobierno de Jenniffer González. Pero la pregunta de fondo sigue en pie: ¿quién vela por el interés público?. El pueblo merece un proceso justo, transparente y que rinda frutos, no otro negocio oscuro disfrazado de solución.” dijo Hernández.
Con la misma contundencia con que denunció, también reiteró su apoyo a un nuevo incentivo contributivo para fomentar la manufactura local similar al antiguo 936, y urgió al Congreso a avanzar hacia la paridad en programas federales como Medicaid, Medicare y SNAP.
“El desarrollo económico de Puerto Rico no puede seguir siendo rehén de la politiquería del estatus. Esta es una oportunidad para encontrar terreno común, para legislar con sensatez, y para devolverle al pueblo puertorriqueño la dignidad que merece.” añadió el Comisionado Residente
Al cerrar su turno, Hernández dejó claro que no permitirá que el cansancio ni el cinismo se apoderen del debate: “Puerto Rico merece liderazgo. Merece una hoja de futuro. Merece saber cuándo se va la Junta. Porque nueve años son suficientes.”
Hernández demands accountability from the Fiscal Board for their cost, their duration, and their lack of results
Washington, D.C. — With a firm tone and clear gaze, Resident Commissioner of Puerto Rico, Pablo José Hernández Rivera confronted the Fiscal Oversight and Management Board of Puerto Rico (FOMB) today during a congressional hearing that, in his words, “felt like a celebration of PROMESA.”
But for Hernández, there is nothing to celebrate: “PROMESA has been a tragedy for Puerto Rico, for the United States, and for the values this nation claims to uphold. For nearly a quarter of my life, my democratic rights and the autonomy of Puerto Rico have been shackled by an imposed, unelected entity that overrides our elected leaders,” emphasized Hernández Rivera.
The Resident Commissioner was direct, demanding transparency, accountability, and above all, answers. “How is it possible that a Board that promised to cost less than $400 million has ended up spending over $2 billion? How can it preach austerity while spending freely on consultants who are unaccountable and, in many cases, have no incentive to end their contracts?”
And in nine years, he noted, not a single balanced budget: “That’s not success. That’s failure. And the people are paying for that failure with blackouts, inflation, and despair.”
In one of the most tense moments of the hearing, Hernández questioned FOMB Executive Director Robert Mujica about the government's $20 billion contract with New Fortress Energy—a contract that, according to Mujica, was negotiated with incompetence, with monopolistic terms, and with no support from the Board itself.
“The Board blamed the administration of Jenniffer González. But the underlying question remains, who is looking out for the public interest? The people deserve a fair, transparent process that delivers results. Not another shady deal disguised as a solution,” said Hernández.
With the same tone, he also reiterated his support for a new tax incentive to promote local manufacturing, similar to the former Section 936, and urged Congress to move forward on achieving parity in federal programs such as Medicaid, Medicare, and SNAP.
“Puerto Rico’s economic development cannot remain hostage to status politics. This is an opportunity to find common ground, to legislate with reason, and to restore the dignity the Puerto Rican people deserve,” the Resident Commissioner added.
Closing his remarks, Hernández made clear he would not allow fatigue or cynicism to dominate the debate: “Puerto Rico deserves leadership. It deserves a roadmap to the future. It deserves to know when the Board will leave. Because nine years is enough.”
###